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El ABC de la Diabetes Mellitus.

  • Foto del escritor: Dr. Wascar Figueroa Flores
    Dr. Wascar Figueroa Flores
  • 1 mar
  • 3 min de lectura

Dr. Wascar Figueroa Flores

Médico internista

Máster en diabetes y obesidad

La diabetes mellitus es una condición crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, secundaria a un déficit absoluto en la producción de insulina por el páncreas o a resistencia a la insulina, además de alteraciones en el metabolismo de los lípidos y las proteínas.


Esta condición va en aumento a nivel mundial por múltiples razones, siendo la principal el incremento de la obesidad. Se estima que más de 530 millones de personas en el mundo viven con diabetes, y de esta cifra se prevé que aproximadamente un 40 % desconoce su condición, por lo que los diagnósticos suelen realizarse en etapas avanzadas. Se espera que estas cifras no mejoren con los años; por el contrario, para el año 2030 se proyecta un aumento del 25 al 30 % respecto a las cifras actuales.


La diabetes se clasifica en varios tipos. La diabetes mellitus tipo 2 corresponde al mayor número de pacientes, representando entre el 85 y el 90 % de los casos, y su principal causa fisiopatológica es el aumento del tejido adiposo (obesidad). La diabetes mellitus tipo 1 se caracteriza por una alteración inmunológica que destruye las células beta del páncreas, por lo que el factor genético tiene un papel importante. La diabetes gestacional representa entre el 10 y el 15 % de los embarazos a nivel mundial, caracterizándose por niveles elevados de glucemia a partir de la semana 20 de gestación. Existe además un último grupo que incluye otros tipos de diabetes, como las de origen genético, inducidas por medicamentos o secundarias a otras condiciones endocrinas e inmunológicas, como enfermedades tiroideas y el síndrome de Cushing, entre otras.


El diagnóstico de diabetes mellitus, sin entrar en una causa específica, se realiza con base en los criterios establecidos por las principales entidades internacionales, los cuales incluyen: glucemia en ayunas ≥126 mg/dl en dos ocasiones, hemoglobina glucosilada ≥6.5 % en laboratorios certificados por el Programa Nacional de Estandarización de la Glicohemoglobina de los Estados Unidos (NGSP), avalado por el estudio DCCT; prueba de tolerancia oral a la glucosa con glucemia a las 2 horas ≥200 mg/dl tras la carga de glucosa anhidra; o glucemia al azar ≥200 mg/dl, asociada a síntomas cardinales de diabetes.


En cuanto a los síntomas cardinales, estos corresponden a las conocidas “P” de la diabetes: poliuria (aumento de la diuresis), polidipsia (aumento de la sed), polifagia (aumento del apetito), pérdida de peso, prurito y visión borrosa. Asimismo, pueden observarse signos clínicos como la acantosis nigricans (hiperpigmentación en áreas de pliegues como cuello, axilas y región inguinal) y los acrocordones (lesiones verrugosas en cuello y tronco).


Las complicaciones de la diabetes se dividen en agudas y crónicas. Las agudas incluyen las hiperglucémicas, como la hiperglucemia simple, el estado hiperosmolar y la cetoacidosis diabética, así como la hipoglucemia. Las complicaciones crónicas pueden clasificarse en vasculares y no vasculares. Dentro de las vasculares se encuentran las microangiopáticas, que incluyen la retinopatía diabética (proliferativa y no proliferativa), la nefropatía diabética y la neuropatía diabética, que puede manifestarse como mononeuropatía, polineuropatía o neuropatía autonómica. Las macroangiopáticas incluyen la enfermedad arterial periférica, la enfermedad arterial coronaria y el accidente cerebrovascular. Existen también complicaciones mixtas, como el pie diabético, la disfunción eréctil y la miocardiopatía diabética. Entre las complicaciones no vasculares se incluyen, a nivel ocular, los trastornos refractivos como la miopía e hipermetropía, el glaucoma y la catarata, tanto senil como diabética. A nivel renal se destacan las infecciones del tracto urinario y la necrosis papilar. También son frecuentes las complicaciones infecciosas cutáneas y dentales, especialmente la periodontitis.


En cuanto al tratamiento, este constituye un capítulo amplio, que incluye tanto cambios en el estilo de vida (medidas no farmacológicas) como el tratamiento farmacológico. Lo más importante es acudir a su médico de confianza y comprender que, aunque la diabetes no es curable en la actualidad, sí es altamente tratable y controlable, lo que permite una adecuada calidad de vida y la prevención de complicaciones.

 

 
 
 

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